Actualidad

Infórmate y actualiza tu andar

Mil Formas de Honrar a nuestro Apóstol.

Inicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivadoInicio desactivado
 
Valoración:
( 0 Rating )
Pin It

 

Con motivo de rendir homenaje a la caída en combate de nuestro Apóstol José Martí varias fueron las actividades que se llevaron a cabo por parte de los Cacocumense.



 

Nuestros jóvenes rindieron homenajes realizando diferentes actividades en político productivas, pues si productivas ya que se desplegaron diferentes brigadas para aportar su granito de arena en la producción de alimentos así como en diferentes formas productivas también estuvieron los trabajadores de diferentes organismos convocados por sus sindicatos en el Cambio de Labor.

 

 

También se riendo homenaje en cada busto de escuelas e instituciones donde se pusieron flores para honrar así a este grande de nuestra historia. Dentro de las instituciones se encuentra la Escuela Primaria Gerardo Pérez Rodríguez donde como cada día al lado del gran árbol de mangos que rinde homenaje a nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz y que además se encuentra el busto a nuestro José Martí rindió Homenaje el Presidente del Consejo de Defensa Provincial Ernesto Santiesteban Velázquez quien depositase una flor y expresara su sentir hacia nuestros Apóstol Nacional. 

Además se realizo una revista especial desde el programa radial Día a Día en homenaje a su obra en la cual participaron muchos de los Cacocumense que hoy no están en su tierra como el poeta Ronel Gonzales con el siguiente poema.

 

EL PESO DE LA CRUZ

Escribo, poco y mal, porque estoy pensando

con zozobra y amargura.

JOSÉ MARTÍ

Diario de Cabo Haitiano a Dos Ríos,

14 de mayo de 1895

 

Agua del Contramaestre.

Agua turbia.

Agua crecida.

 

¿Hasta qué punto la vida

es un cántico silvestre?

 

Entre el fango,

lo terrestre va enmaniguándose.

Un vado al muslo.

 

El cuerpo angustiado

y, en el sopor que lo inhibe,

la noche bella proscribe

el sueño del Delegado.

 

Un río.

Un caballo.

Un hombre.

 

El sol licuando la piel.

El croquis de un coronel

en la sabana sin nombre.

 

Un río.

Un caballo.

Un hombre.

 

Un paredón de humo infame.

No importa que alguien se llame

Ángel, si en vano custodia,

ni que entonen la rapsodia

un fustete y un dagame.

 

Las bayonetas a un palmo

de los fervores solícitos,

los desencuentros ilícitos,

el verso indómito o calmo.

 

¿Hay entre el augusto salmo

y la pólvora nefasta

algún vocablo entusiasta,

alguna zona intermedia

que disfrace la tragedia

de “episodio iconoclasta”?

 

Hay criaturas sin derecho a ser felices. Hay seres que,

entre la cruz y placeres, optan por llevar al pecho el

manuscrito deshecho de una fortuna reacia,

y sobre el hombro la audacia temeraria del novicio,

que al más febril sacrificio entran

de un tiro de gracia.

 

Algo.

Alguien se encamina

hacia un cuerpo.

 

Alguien apunta el odio de una pregunta

y, al gloriarse, se anodina.

 

Sangra la maleza indina.

Nadie es sacro o pusilánime.

Algo serpentea exánime.

 

No plañe ni un rostro magro

y nada invoca un milagro

en la soledad unánime.

 

Ser héroe nunca es ser Dios,

aunque ambos se transfiguren.

Por más que sus obras duren

no hablan con la misma voz.

Hay un intersticio atroz,

un filamento vibrante

que los envela un instante

y el héroe se enmarmoliza,

sin dar tiempo a que la brisa

espiritual lo levante.

 

Pedir que la piedra arrope al polvo

es un afán manco

si sobre un caballo blanco

la sangre sigue al galope.

 

A veces la selva inope

en torno quiere enramarse,

pero la Luz vuelve a darse

a los discordes montíos,

y entonces,

todos los ríos

vuelven a transparentarse.

 

Autor: Danier Infante Fernández/Comunicador Institucional Poder Popular Cacocum.

 

Escribir un comentario

Últimos comentarios:

¿Le ha resultado útil la información publicada en este portal?