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Invertir en la educación de un pueblo, es asegurar el desarrollo del futuro

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Urbano Batista tenía apenas doce años cuando salió de su casa en Cacocum, dispuesto a unirse al plan de formación de maestros creado por Fidel en 1966. Se internó en la Sierra Maestra como pocos años antes lo habían hecho los barbudos, decidido también a combatir, solo que, contra un enemigo diferente, aunque igualmente peligroso: la ignorancia. Lo impulsaba la efervescencia patriótica del momento, pero también el deseo de contribuir a librar al país del analfabetismo, porque vivía en un lugar desprovisto de instituciones escolares y alcanzaba a comprender, a pesar de su corta edad, el daño que la falta de educación les hace a los pueblos.

 

Antes de 1959 en Cacocum, como resultado del dominio del imperialismo y del papel de su instrumento y aliado, la oligarquía gobernante, el municipio se caracterizó por el atraso económico, el monocultivo, el desempleo, el analfabetismo y una crisis educacional general.
Había 21 escuelas primarias, siendo la única enseñanza con que contaba el municipio, de ellas 18 eran rurales. Gran parte de estas estaban situadas a orillas de la carretera central. Por la escasez de las escuelas, se encontraban muy dispersas, lo que hacía que alrededor de diez mil niños no asistieran.
Las familias en su mayoría carecían de condiciones económicas para mantenerse y muchas solo podían pagar la educación de uno de sus muchos hijos. Sólo había 23 maestros que no residían en el municipio, la mayoría eran de Holguín y ninguno licenciado.
Posterior al Triunfo de la Revolución se extendió el servicio a todo el territorio y al 100% de los niños en edad escolar, satisfaciendo de esta forma las necesidades educacionales del territorio y se garantizó toda la base material de estudio necesaria, así como sus maestros, cumpliéndose el objetivo de nuestro Sistema Nacional de Educación.

El primer círculo infantil del territorio fue creado en el año 1978 en el central Antonio Maceo, con una matrícula de 32 niños. Posteriormente en 1988 se adaptó un local en Cristino Naranjo con 60 capacidades y en 1989 se construyó en Cacocum uno con 180 capacidades. Actualmente funcionan tres círculos en los que se agrupan 418 niños, mientras que otros 342 reciben clases en escuelas primarias. El Programa Educa a tu Hijo, con una matrícula de 1995 niños, muestra excelente resultaos.
La atención a los niños con necesidades especiales fue otro de los asuntos a los que la Revolución volvió su mirada desde los inicios, con el ánimo de construir un país en el que todo el mundo cuenta. Bajo este principio en 1976 se comenzaron a crear aulas anexas en primaria iniciando con tres, cumpliendo la función social de hacerlos ciudadanos útiles a la sociedad en la medida de sus posibilidades. Por esta enseñanza transitan actualmente 144 menores cacocumenses, de ellos 41 en la escuela especial y el resto en aulas anexas.

La Secundaria Básica también llegó después del Triunfo de la Revolución, anterior a ello, el que terminaba el sexto grado debía continuar estudios en Holguín, por lo que la mayoría renunciaba ya que no disponían de los medios económicos para ello. A la larga esto se revertía en más hambre y la miseria para el municipio.

El primer centro que funcionó como Secundaria Básica fue la Escuela Secundaria Básica Rural Interna “Mártires de Holguín” en 1977, enclavada en la antigua Escuela Provincial del Partido. Posteriormente se construyeron tres Secundarias Básicas Urbanas Girón con espacio para 600 estudiantes cada una, la Gilberto González, Cristino Naranjo y Antonio Maceo en 1977- 1978.
Al igual que la enseñanza media, la Técnica tampoco existía. En la etapa del 1959 al 1996 se construyen 5 instalaciones de ellas 4 politécnicos para 600 estudiantes cada uno. El Manuel Isla en 1972 – 1973, Alfredo Corcho 1974 – 1976, Centro Politécnico # 24 1976, Centro Politécnico # 34 1975 y Centro Politécnico # 23 en 1975. De ellos solo los dos primeros se mantienen hoy en funcionamiento.
La Educación de Adultos se inició en 1961 con la Campaña de Alfabetización. Pero los alfabetizados no quisieron quedarse ahí, así que fue necesario crear, en 1973, la Secundaria Obrera y Campesina, y por el mismo motivo en 1980, la Facultad Obrero Campesina, donde los estudiantes obtienen el nivel preuniversitario.

Los educadores de este municipio están convencidos de la importante batalla que les corresponde librar en aras de instruir el futuro del país, seguros de que el camino del desarrollo es el progreso de la ciencia y de la técnica y que no habrá cultura general sin el esfuerzo de buscar nuevas formas de enseñar, porque la Patria es nuestra y como nuestra debemos amarla y construirla. Nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en el discurso pronunciado en homenaje al periódico Revolución, el 25 de marzo de 1961, expresó:

“(…) Con la Revolución han tenido problemas los miserables que han sido incapaces de comprender este minuto glorioso; que no nacieron para esto, en dos palabras: nacieron para otra época, para la época de la politiquería, del robo, del crimen, del entreguismo, del escepticismo. No, no nacieron para esta época de lucha y de esperanza. Los que nacieron para esta época, aquí tienen su época; los que nacieron con sensibilidad humana, vocación revolucionaria, preocupaciones por los destinos y por el futuro de su país, los que nacieron
con inquietudes intelectuales honradas, inquietudes artísticas, inquietudes de cualquier orden social, esta es su época, esta es su oportunidad. Si perdemos esta oportunidad, si la perdiéramos, ¿qué luz volvería a encenderse en este país? ¿Qué inteligencia volvería a arder en medio de la podredumbre? ¿Qué mérito podría progresar en medio del favoritismo y de la corrupción, en medio del privilegio?”. Esta es la hora de cultivar todas las inteligencias, esta es la hora de descubrir y de encender cuanta luz sea capaz de dar la inteligencia de cada compatriota nuestro, en la ciudad o en el campo”.

En todos estos procesos la sabia de aquellos primeros maestros ha sido esencial. Hoy, a la luz de las transformaciones experimentadas en la educación en el municipio, nadie como ellos para dar testimonio vivo de la fuerza transformadora de la Revolución. Nadie como Urbano para ratificar cuánto ha avanzado la educación en Cacocum, con la claridad meridiana de que invertir en ella es apostar por un futuro mejor.



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